© I'm Dead (Kitten #1), 2007 © David Shrigley

 La curadora Katrina Schwarz entrevista a David Shrigley sobre sus obras de taxidermia, enfocándose en su pieza del 2009 “Ostrich”. Este es un extracto de la entrevista completa, la cual está publicada en “Animals” (Animales), el catálogo de la exposición del British Council “Lose Your Mind”.

Esta exposición cuenta con un ícono muy significativo, la escultura en taxidermia Ostrich. Esta ave no voladora, que entierra su cabeza en la arena, no solo ha perdido la cabeza, sino que está ahora, por virtud de la colección itinerante, destinada a volar a tierras lejanas. ¿Es este un destino apropiadamente absurdo para su creación?  

Ostrich es en realidad la continuación de una serie de obras que he realizado de animales a los que se les ha quitado la cabeza, o mejor dicho, de animales que han sido creados para parecer como si nunca hubieran tenido cabeza. He creado un gato sin cabeza, un mono sin cabeza, el avestruz sin cabeza y puede que haya un perro sin cabeza en algún momento en el futuro.

En vista de que tengo un perro, ha habido una especie de moratoria en mis obras de taxidermia, tal vez por razones obvias. En el caso del avestruz, su comportamiento de esconder la cabeza en la arena puede invitar a otras lecturas acerca de su falta de cabeza, pero yo trato con cautela los juegos de palabras obvios.

Para mí el planteamiento es acerca de un animal que no tiene cabeza, no necesita un cerebro; nunca lo ha tenido y no lo necesita. Como muchas de las obras que yo realizo, el significado es ambiguo al comienzo, pero mientras uno trabaja la pieza y con el pasar del tiempo, uno la ve en diferentes contextos y su significado puede cambiar y desarrollarse.  Eso, para mí, es lo bueno de mostrar mi obra en un ámbito cultural diferente.

“El avestruz es un ave que no es nativa del lugar del que venimos, y me da mucho gusto que haya terminado siendo parte de la colección del British Council porque eso significa que lo cuidarán, su historia seguirá contándose y su significado evolucionará.”David Shrigley

¿Cómo y dónde se abastece uno de un avestruz o de otro espécimen de taxidermia?

 

Bueno, uno hace saber que busca un determinado animal. El taxidermista mantiene contacto con clínicas veterinarias, zoológicos, granjas y otros lugares donde se mantienen animales.

Tomó unas cuantas semanas, quizás meses, encontrar el avestruz. Vino de una granja y había muerto de causas naturales, se hizo una donación a la granja y nos dieron el cadáver.  No robamos sepulturas, ni encargamos matanzas, todo se hace legítimamente. Yo nunca realizaría una obra si tuviese que causarle daño a un animal en el proceso.

En cuanto a los detalles, hice dibujos de cómo quería que se viera. Generalmente envío un dibujo, en este caso, el de un avestruz sin cabeza, y siempre hay una conversación con el taxidermista acerca de los aspectos prácticos del proceso; si hay suficiente piel para hacerlo debidamente y que se vea como yo quiero que se vea, todo eso resulta extrañamente absurdo.

El taxidermista, Robert Sinclair, aparentemente es el hombre mejor recomendado en el Reino Unido y su empresa (Get Stuffed) se fundó hace muchos años. Yo nunca he visitado su establecimiento y no lo conozco en persona pero he hablado con él por teléfono varias veces.

Estoy en proceso de mudarme a Brighton, por lo que es posible que llegue a conocerlo (como Londres está bastante cerca), aunque puede que coincida con que yo ya no quiera hacer más trabajos de taxidermia. Ya veremos qué pasa. He estado viviendo en el campo rodeado de granjas y granjeros en los últimos meses, así es que puede que me vuelva menos aprensivo ante animales muertos. Veremos…

Ostrich (Avestruz), 2009 © David Shrigley


Justo en el momento en que la taxidermia parece estar a punto de ser archivada, contrariamente, ha habido una proliferación de animales disecados en el arte contemporáneo. ¿Cuál es la atracción de este “material” para los artistas?

Creo que hay cierta perversidad en la taxidermia que me atrae, cierta incomodidad al manejar los restos de lo que alguna vez fue algo con vida.

Como seres humanos nos deshacemos de nuestros restos, pero con las bestias de menor categoría nos parece muy bien quitarles el pellejo y darles cierta apariencia de vida, como adornos exóticos. Completamente opuesto a la manera en que tratamos nuestros propios restos, por lo que hay algo ligeramente cómico, algo ligeramente inapropiado en la manera en que tratamos los restos de un animal a través de la taxidermia.

Por ejemplo, cuando a mi perro le llegue el momento de morirse – verás, le tengo mucho cariño al perro – será un momento muy difícil y definitivamente no creo que yo vaya a querer que sus restos sean usados en taxidermia.

Es incómodo, inapropiado y por lo tanto interesante y vale la pena pensar en ello. Supongo que es por eso que me interesa la taxidermia.

También, si uno quiere representar a un animal, entonces supongo que la taxidermia es la mejor representación que

Sé que esto está completamente fuera del cuadro referencial para estas obras, pero el hecho de que estos animales – los cachorros y gatitos con letreros declarando su calidad de muertos – estén en la galería me hace pensar en aquellas ocasiones en que, controversialmente, la muerte del animal constituía la obra de arte.  El artista que puso peces vivos en licuadoras eléctricas, con la invitación abierta al público a presionar el botón; o la exposición que en 1971, con sus planes de electrocutar bagres, ostras y camarones, hizo que Spike Milligan destrozara la ventana de la Galería Hayward.

Por supuesto, la idea de matar a un animal como parte de una obra de arte es bastante diferente a la de usar sus restos en una escultura. Obviamente yo no querría crear una obra de arte que requiriese causarle daño a un animal o a una persona.

El tema de todas las piezas de taxidermia que yo he hecho tratan acerca de la muerte y lo que sucede después de la muerte, pero esa discusión no es específica a los animales – esa reflexión es acerca de la vida y la muerte y cómo aplica a todos los seres vivientes. Nuevamente, a dónde nos llevan esas discusiones depende tanto de otras personas como de mí.

Yo siempre estoy dispuesto a descontar una definición única del significado de las obras, quizás es un testimonio de que en realidad no puedo estar en control de todo. No puedo tener un control total en ese debate, entonces lo dejo de ese tamaño.

 

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